Duatlon Cross por Equipos del Stadium Casablanca

Autor: 
SERGIO PINETA
Fecha Cronica: 
22/03/2017
Disciplina: 
Triatlón y Duatlón

¡Primeros de los populares! Qué mejor manera de empezar esta crónica que la foto del que es el primer podio al que subo (me dicen por ahí que los bafles del Devizio no cuentan) acompañado de la familia azulilla Andandaeh. ¡Campeones populares! Gracias a Manolo, Tony, Edgar y Diego por este día redondo, por su esfuerzo, su compañerismo y hacer posible una de mis primeras veces chispas. Y por supuesto gracias a Fran, Sergio y Rubén, que se acercaron el sábado hasta el circuito de los pinares de Venecia a darnos ánimos y a hacernos un reportaje vídeo-fotográfico que ya quisieran para sí los famosetes del Hola. La verdad es que a todos nos hacía ilusión la posibilidad de luchar por un puesto del cajón, ya que en el duatlón por equipos de María de Huerva de unas semanas atrás nos habíamos quedado en cuarta posición: el salto al tercer cajón no nos parecía imposible, pero terminar primeros superaba las expectativas. ¡Y al final lo conseguimos! Un tiempo de 1:35:12 que además nos ponía en la posición 14 de la clasificación general, por delante de varios de la categoría élite y open.

No teníamos ninguna estrategia demasiado definida, simplemente la idea era procurar mantener un ritmo alegre sin quemarnos en la primera parte y aprovechar luego la estela bicicletera de las bestias del pedal, Edgar y Diego. Y luego ya se vería. A disfrutar. Como todos somos populares de pata negra, los canis del duatlón, ya era suficiente como plan. Para alguno era incluso su primera experiencia en este deporte, así que la victoria me parece todavía más meritoria.

El día era espectacular, con calorcito, la zona del pinar tenía público y el trato de los organizadores (Sra. Pi especialmente) siempre atento. Éramos los cuartos en salir: había que dar dos vueltas a un circuito de unos 2,5km, luego otras dos en bici a un circuito de algo más de 10km y una última vuelta a pata. Todo ello aderezado con algo de desnivel, especialmente en la parte de bici. Al salir lejos de los pros tuvimos el beneficio psicológico de no ser adelantados constantemente; aunque algún popular lo hicera en la primera parte, lo cierto es que les dimos alcance en el inicio del sector de bici.

La primera vuelta de la carrera la hicimos como grupo compacto, adaptándonos a un ritmo llevadero por todos. Sin embargo en la segunda vuelta Tony empezó a acusar una lesión enquistada (¡visita el fisio ya!) y Manolo el hecho de no correr desde hace meses, por lo que se descolgaron y nos dijeron que tiráramos los tres restantes. Madre mía, ¡me habían dejado con Ullrich y Olano! Ahí sí que noté un poco de presión porque estaba claro que era yo el eslabón débil del trío y supe lo que sentía el bajista de Nirvana.

El ritmo que marcaron Edgar y Diego fue un ritmo rápido, aunque iban conteniéndose todo el rato para no dejarme descolgado. Me iban preguntando qué tal pero yo no respondía porque me parecía un desperdicio gastar energía en hablar cuando vas echando los higadillos. Como he dicho, acabamos por adelantar a todos los populares que llevábamos delante y a aquellos que nos habían superado en la parte a pie. En la primera y empinada subida al cabezo de las Zorras la rueda me resbaló y tuve que desmontar para hacer los últimos metros. Aproveché para mirar hacia atrás desde la parte más alta del circuito y me tranquilizó ver que no había moros en la costa y que con ese ritmo sería imposible que nos adelantara alguien en la parte de bici. La segunda vuelta no fue tan rápida, pero subí al cabezo de tirón y disfruté más la bajada pensando que ya quedaba lo más fácil para terminar. Además, a Fran, Sergio y Rubén se les habían unido Tony y Manuel dando ánimos, con lo que nos sentimos todavía más arropados en cada vuelta al circuito.

Dejar la bici fue una liberación para mí. Habíamos metido casi ocho minutos a los siguientes populares, con lo que recuperábamos con creces el tiempo perdido a pie. El speaker reconoció que tenía que tragarse sus palabras porque había anunciado que el primer equipo en dejar las bicis sería seguramente uno de los pros. Boom, in your face, coleguita. La última parte se me hizo cortísima: los ánimos de los compañeros de Andandeh y Tony gritando que teníamos el podio en nuestras manos nos ilusionaron a los tres y quemamos los últimos cartuchos.

Ya en meta intenté evadirme del tiempo, aunque Tony miraba el crono constantemente y nos aseguró oficiosamente que éramos campeones de la categoría popular. Mejor que ilusionarse antes de hora era concentrarse en beber cerveza, comer un par de trozos de plátano y picar ese súper salchichón del avituallamiento. Nos abrazamos, comentamos la jugada con los compañeros y me fui a ducharme. A la vuelta lo anunciaron: ¡Andandaeh campeones populares! ¡Toma! Subir al podio rodeado de gente estupenda después de un esfuerzo en común creo que incluso alegra más que hacerlo en solitario (y me temo que eso no lo podré comprobar nunca), así que me emocioné un poquito. También porque el jamón que nos regalaron corre el riesgo de desaparecer antes de que podamos catarlo en una merendola. A ver si nos organizamos pronto, ¿eh? Os dejo con la foto de los cinco magníficos. Las caras de felicidad lo dicen todo. ¡Gracias, compañeros! ¡Sois grandes!

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