Media Maratón de Tudela

Autor: 
VANESA
Fecha Cronica: 
16/02/2016
Disciplina: 
Atletismo

La cosa empezó como un mantra que se repetía… “Tudela, Tudela…” empezó a decir Quique en una cena con los andandaeh. ¿Qué era eso de Tudela? Pues la media maratón de Tudela.

Nada, una liada que hicieron el año pasado y donde debieron pasar un frío de tres pares de narices, con un viento que quitaba el sentido.

Una media maratón… mi última media fue la de Zaragoza, allá por mayo. En su momento, que tampoco entrenaba (amén de los 7 kg extra que llevaba encima), me había fijado el objetivo de las 2 horas. Recuerdo que ese día de mayo hizo calor, que estrené unos shorts (¡error!), y como los muslos me rozaban, acabé agonizando durante 21 km y sufriendo como una perraca, para finalmente atravesar meta en 2:04:33. Mi objetivo era seguir a Rosa Balaguer, la liebre de las 2h, pero no hubo forma, no. Salí por delante de ella, me alcanzó, y no pude seguir el ritmo.

El caso que se me metió el mantra en la cabeza… Tudela, Tudela… Tudela, Tudela… Y a Tudela me apunté, cómo no. Estaba en modo “me apunto a todo”... Luego vi que Quique me había engañado, que sólo estábamos apuntados él y yo.

Luego resultó que una compi de los entrenos con Iván también iba a Tudela, y el míster, y más gente. Bien, al final íbamos a ir un buen grupete. Y al final hasta nuestro Jordi se animó. Tutela, Tutela… ¿O era nutella? Lo que fuera…

Y empecé otra vez a pensar… ¿objetivo posible? Pues como los 10k los hice en 44:19, me decía el míster que intentara 1:40:00. Madre mía, eso era pegarle un buen bocado al crono. ¿Podría? Yo no estaba muy para allá y por tiempo esa semana troté menos de lo que debía. Pero bueno, había que intentarlo. Eso me implicada rodar a 4:44. Y sí, ahora tenía un peluco en condiciones, un suunto ambit3 run que me auto regalé después del roscón.

Los pronósticos de tiempo eran poco esperanzadores. Decían que iba a llover en las horas de carrera. Al menos si llovía no soplaría el viento… Madre mía. Lo íbamos a pasar chachi en la casa de la gominola de la calle de la piruleta.

La mañana era fresca, algo nublada. No soplaba el viento. Llegamos con antelación a por los dorsales, y después de un rato me fui a dejar las cosas a los vestuarios y troté un poco. Llegué al arco de salida, y ahí nos hicimos la foto de rigor la escasa representación de los andandaeh que fuimos.

Nos sumergimos en el grupo, hacia delante, y dieron la salida. Salí fuerte, intentando buscar mi ritmo, y al poco rato Quique y Jordi me pasaron, iban más rápido que yo.

Poco a poco… Iba vigilando el ritmo, que iba siempre por debajo de 4:44, llevaba una media de 4:37. Lo llevaba bien, me encontraba bien. En uno de los tramos vi por delante a Iván e Israel, volaban, tal cual. También vi a Pilar, que iba un poquito por detrás de mí. Fueron pasando los km increíblemente rápido… y entraba en el casco histórico, cruzando el km 10, en torno a los 45-46 minutos. La cosa no iba mal, pero el desgaste se iba notando, y sabía que el ritmo no iba a ser el mismo en la segunda vuelta. Estuve tentada de tomarme un gel, pero las tres rebanadas de pan con nocilla (que no nutella) seguían dando volteretas y no me la quería jugar.

Poco a poco… intentaba corregir el ritmo si la cosa iba peor, y tuve dos momentos de flato que por fortuna pasaron. “Vanesita, respira, concéntrate, tú puedes…” Me decía a mí misma… En la segunda vuelta me crucé con mis andandaeh. Me dijeron que era sexta o algo así.

Quedaban unos dos km cuando vi de vuelta a Iván e Israel, que habían terminado y se iban a marcarle el ritmo a Pilar. Me dijeron que intentara alcanzar a los dos que tenía delante, pero coincidía con la entrada al pueblo, cuesta arriba adoquines incluidos, y la verdad que no pude subir el ritmo. No me hubiera venido mal que Israel se hubiera quedado conmigo, porque aflojé un poco.

Los últimos metros esprinté. Me vio un compi de curro, que es de ahí, y seguí esprintando. Y finalmente atravesé meta en un poco más de 1h 37’.

La sensación fue de plena alegría. Había empezado mal la mañana, pero en esos momentos, en ese instante, me sentí muy feliz. Me felicitaron mis andandaeh, también Pedro, compi de entrenos, y estuvimos esperando al resto de pupilos. Pilar lo hizo genial. Nos hicimos las fotos de rigor y ya nos fuimos a cambiar y a comer. Cosas de la vida, ya una vez en casa supe que había hecho podio como senior-F, al parecer dividieron las clasificaciones por categorías… así que por no saberlo, me quedé sin mi caja de verduras, jajajaja.

Voy a volverme otra vez un poco sentimental... La vida son cuatro días y no hay que dejar de dar nunca las gracias, es un ejercicio sano que la gente a la que aprecias sepa lo que sientes…

Gracias a mis andandaeh por arrancarme una sonrisa, por animarme siempre y arroparme, la representación femenina es escasa y me tratáis como a una princesa aunque un poco guerrera, eso sí. Me hacéis más fuerte, de verdad. Últimamente las fuerzas me flaquean un poco. Compartir con vosotros mis pequeños logros y ver lo que os alegráis me anima a seguir para adelante y a seguir esforzándome. Lo he dicho y lo diré, sois simplemente geniales. Vuestra amistad es muy importante para mí y os aprecio muchísimo: Jorge, Jordi, Javi, Tony, Fran, Tricas, Marcos, Pablo, Gorka, Quique, Chevy, Neme... Sabéis que ahí estoy y que podéis contar conmigo. Y sé que puedo contar con vosotros. Sabéis que tarde o temprano correré una ultra de 100km y que será probablemente una experiencia increíble. Me hacéis de liebre en las carreras, me animáis siempre… No, si al final lloraré…

Gracias al grupo de pupilos. Son gente estupenda, nos apoyamos y ayudamos a unos y a otros y sacamos lo mejor de nosotros mismos. Nos reímos y lo pasamos bien mientras compartimos una afición que nos llena, qué más se puede pedir. Además vamos mejorando, lo cual es un revulsivo. Somos cabezotas, bajamos al parque llueva o sople un viento del copón… y al final lo disfrutamos, claro que sí.

Y una vez más, gracias, pelirrojo. Siento si te pongo colorado one more time, pero así soy yo. La progresión lograda en tan poco tiempo es tan increíble (un bocado al crono de casi media hora en media maratón no se consigue todos los días) que debo reconocerte la labor que has hecho. Sin ti no hubiera sido posible. Le pones ilusión y ganas que nos transmites a los pupilos, y no sólo he ganado un profesor: he ganado un amigo, y sabes que has ganado una amiga. Como “runner” soy muy cabezona y persistente, pero como amiga… ay, como amiga soy imbatible y defiendo a capa y espada a mis amigos. Cuenta conmigo.You will never run alone.

Y bueno, vale ya, que me pongo tan sentimental que al final estas crónicas van a ser todas muy lloronas, y que no puede ser...

Gracias a todos por leer el tocho de crónica. Mil gracias y recordad… seguimos sumando. Próxima parada: mejorar mi marca en la Carrera del Ebro. Os espero, azulillos. ¡¡A fuego!!

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